¿Qué hacer si mi hijo se autolesiona?

que hacer si mi hijo se autolesiona

Es muy complicado para un padre entender por qué un hijo se podría autolesionar. Es algo que impacta muchísimo y, por supuesto, nos preocupa. También es normal que un padre no sepa muy bien como reaccionar o qué hacer para ayudarle, ya que no es una situación normal.

Por eso mismo, quiero dar esta orientación parental y ayudar a quien pueda, dando información sobre las causas detrás de la autolesión, cómo abordar la situación, y que pasos seguir para dar el mejor apoyo posible a tu hijo.

¿Por qué mi hijo se autolesiona?

Hay ciertos padres que piensan que su hijo se autolesiona en un intento de buscar su atención, o incluso de manipularles, pero esto no suele ser el caso. Puede estar relacionado con muchísimos factores que afectan a su estabilidad emocional. Los 5 principales motivos que pueden causar esto es:

  1. Acoso.
  2. Soledad.
  3. Ansiedad o incluso depresión.
  4. Problemas familiares.
  5. Presión social o escolar.

Debes identificar cuál de estos motivos es lo que lo está provocando, porque así te será mucho más fácil solucionarlo. En estos momentos también es normal que te preguntes a ti mismo ciertas cosas, como: ¿Es mi culpa, he hecho algo mal? Más que nada por la impotencia de no saber qué hacer.

Todo esto es muy complicado, pero tienes que entender que no tiene por qué ser culpa tuya, y muchas veces ni el mismo adolescente puede identificar la causa. Veamos todas las causas un poco más a fondo.

1. Acoso escolar

Por desgracia, el bullying es algo que sigue ocurriendo a día de hoy, y es una de las principales causas de autolesión en adolescentes. Sufrir acoso constante, ya sea físico, verbal o a través de redes sociales, puede generar sentimientos de desesperanza, baja autoestima y aislamiento. Muchos menores recurren a la autolesión como un mecanismo para canalizar su dolor emocional.

Mucha veces, por cómo funciona la comunicación con colegios, es complicado descubrirlo, pero si sospechas que este es el caso, necesito que no dudes y contactes con el director del colegio sin pensártelo dos veces. Cuanto antes, mejor.

2. Soledad

Estar aislado socialmente puede ser muy duro, o incluso no pertenecer a ningún grupo. Es algo que aumenta bastante su vulnerabilidad emocional, de tanto niños como adolescentes. Sienten que no hay apoyo afectivo, que hay una ausencia de conexiones emocionales importantes, lo que lleva a que tu hijo se autolesione como un intento de lidiar con la angustia que sienten.

Importante aquí que ofrezcas todo tu apoyo emocional sin presiones, y que contactes con un psicólogo profesional.

3. Ansiedad y estrés

Las preocupaciones excesivas, la presión por el rendimiento escolar y los miedos internos pueden generar niveles elevados de ansiedad en los jóvenes. En algunos casos, la autolesión se convierte en una forma de aliviar temporalmente la tensión y recuperar una sensación de control sobre sus emociones.

4. Problemas familiares

Problemas familiares, en el sentido de encontrarse con una experiencia traumática familiar, por ejemplo, el fallecimiento de uno de los padres, un divorcio, conflictos constantes en casa. Todo esto puede desencadenar que su hijo se autolesione.

Quiero remarcar que esto no es una forma de llamar tu atención, es algo a lo que niños y adolescentes pueden recurrir como medio para gestionar su dolor emocional.

5. Presión social o académica

Dejando el bullying a un lado, hay otras formas de presión que no son acoso, pero si pueden afectar a un adolescente. Por ejemplo, expectativas elevadas de la gente que le rodea, un ámbito escolar super competitivo, o la presión por encajar en un estándar social.

Todo esto, le puede causar bastante estrés y, si los niños sienten que no pueden cumplir con todo esto, es normal que desarrollen ciertos sentimientos de frustración que los lleven a autolesionarse. Eso es así, por que lo ven como una forma de escape.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si se autolesiona?

Lo principal es que, si descubre que se autolesiona, reacciones con empatía y comprensión. La manera en la que trates la situación puede marcar la diferencia en su proceso de recuperación. Veamos cómo proceder.

1. Identifica la causa

Observa un poco cómo se comporta tu hijo, analiza los factoras que podrían estar influyéndole en exceso como para que lleve a tu hijo a que se autolesione. Presta atención a cambios en su actitud, desempeño académico y relaciones interpersonales para detectar señales de alerta.

Por ejemplo, si el problema son sus notas, podría ser un problema de presión social, o bullying. Un cambio en su actitud podría deberse a los problemas familiares mencionados o la ansiedad y estrés. Si el problema son las relaciones interpersonales, puede que se sienta muy solo.

2. Comunicación sin presiones

Tienes que hablar con tu hijo, pero sin presionarle, es decir, desde la calma y el respeto. No reacciones enfadándote o con desesperación, esto puede hacer que se cierre aún más y no quiera contarte nada. Sincérate con el, anímale a compartir lo que siente sin miedo a que le castigues o le juzgues.

Lo importante es que sienta que no está baja uno presión brutal para que pueda hablar contigo, recuerda, que no se sienta juzgado es ESENCIAL.

3. Ofrece siempre tu apoyo

Hazle saber a tu hijo que no está solo y que cuenta contigo en todo momento. Cuando esté listo, te contará todo lo que le pasa. Reafirmar tu amor y apoyo incondicional puede fortalecer su confianza y ayudarlo a encontrar formas más saludables de afrontar sus dificultades emocionales.

4. Buscar ayuda profesional

Por supuesto, un psicólogo para adolescentes puede ayudarte bastante, ya que te proporcionará tanto a ti como a tu hijo estrategias para que gestione el malestar emocional de la forma más sana posible.

Mucha gente lo ve como algo malo o tabú, pero una terapia psicológica es un recurso clave para tratar las causas de la autolesión y promover su bienestar.

Últimas conclusiones

Si te preguntas «¿qué hacer si mi hijo se autolesiona?», la clave está en actuar con comprensión, paciencia y apoyo. Identificar las causas, mantener una comunicación abierta y recurrir a profesionales cuando sea necesario puede marcar una gran diferencia en la recuperación de tu hijo. Recuerda que no estás solo en este proceso y que, con la intervención adecuada, tu hijo podrá encontrar alternativas más saludables para gestionar sus emociones.

Redactado por: Ana Castillo Castillejo, psicóloga infanto juvenil y familiar.